
Parece que ya llegamos al final. Después de más de un año de
agonía y sufrimiento, los últimos acontecimientos apuntan a que
el fin ya está cerca.
¿Quién nos lo iba a decir hace tres años?... una empresa con grandes beneficios, con delegaciones, personal, clientes; una empresa centenaria, con nombre en el mercado... y en un momento... de un plumazo... zas!!...
¿quién nos lo iba a decir?.
... de todo se aprende.
¿Lo peor?, sin duda
el sufrimiento que esta situación ha generado en
muchas familias. Ocho meses sin cobrar, un expediente de regulación de empleo de por medio, tantas conversaciones entre compañeros en la garita, tantos sueños rotos, tantas incertidumbres, tantos miedos,
tantas lágrimas.
Me confesaba un compañero que tenía la sensación de haberse equivocado cuando decidimos continuar junto a la empresa y lidiar la marea desde dentro. Tenía la sensación de no haber tomado entonces la mejor decisión.
"Me siento engañado"... me decía.
Yo, sinceramente
no me arrepiento de nada. En aquel entonces tomamos una decisión muy complicada; y la tomamos porque pensábamos que iba a salir bien... y al final no salió.
¿
Por que lamentarse por algo que nunca ocurrió?. Decía el sabio ...
"No pienses, mira", y ahí está la clave de todo; en esta frase está toda la esencia. Si nos dejamos llevar por lo que fue o lo que será, nunca
nos liberaremos del sufrimiento, siempre viviremos en ese mundo irreal que fabrica constantemente nuestra mente, pero si conseguimos abrir bien los ojos, nos daremos cuenta de que la vida, la real, no es tan horrible como parece, que
en el "ahora" no existe sufrimiento alguno (que no dolor), que en el "hoy" todo va bien... el problema viene en el momento que desviamos nuestra atención y nos embarcamos en el viaje que
nuestra mente nos prepara; es ahí cuando estamos completamente
perdidos.
No debemos ver estas situaciones como equivocaciones o como malos momentos, sino como
un ingrediente más de lo que está hecho el camino.
La vida gira, da infinidad de vueltas, lo que hoy está aquí, mañana estará allá; y hay que asumirlo cuanto antes para
dar un paso más.
Ahora se acerca un fin de ciclo, un cambio; y
los cambios aunque asustan son buenos e
inevitables. Todo en esta vida cambia, nada en la naturaleza se mantiene
para siempre, ¿por qué íbamos a ser nosotros diferentes?
Hace unos años hubiera estado muy asustado por el futuro que me espera, pero ahora
me siento bien, pienso que esta va a ser una oportunidad perfecta para
afrontar miedos, superar barreras y sobretodo para
dar un paso más en el camino.